El profesor de Virología de la Universidad Rovira i Virgili, Javier Capilla, ha querido enviar un mensaje de calma ante la alarma generada las últimas semanas por el hantavirus, a raíz de un brote detectado en un crucero y de la difusión del caso en medios y redes sociales. En una entrevista en ‘Carrer Major’, el investigador del Área de Microbiología ha remarcado que “no es un virus nuevo” y que se conoce desde finales de los años 70.
Capilla ha explicado que el hantavirus es una familia de virus que se transmite principalmente a través del contacto con excrementos u orina de roedores infectados. En el caso concreto del virus Andes, detectado especialmente en Argentina y Chile, la transmisión se produce sobre todo por inhalación de partículas contaminadas presentes en el polvo. También es el único hantavirus conocido con capacidad de transmisión entre personas, aunque “no lo hace de una forma muy eficiente”.
Según el profesor, el riesgo de pandemia es “muy difícil” y actualmente “muy bajo”, ya que el virus no se transmite por vía aérea como la gripe o la Covid-19. Además, ha recordado que el roedor que actúa como huésped natural del virus Andes no se encuentra en Europa, hecho que reduce considerablemente el riesgo en Cataluña y en el conjunto del continente.
En cuanto a los síntomas, Capilla ha detallado que la enfermedad presenta inicialmente una fase asintomática y posteriormente una sintomatología inespecífica con dolores de cabeza, dolores musculares o náuseas. En los casos más graves, sin embargo, puede derivar en un síndrome cardiopulmonar severo.
El investigador también ha señalado que actualmente no existe ninguna vacuna aprobada ni tratamiento específico contra el virus Andes. Sin embargo, ha explicado que algunos antivirales han mostrado cierta eficacia ante variantes asiáticas de la misma familia vírica.
Durante la entrevista, Javier Capilla ha criticado el alarmismo generado por algunos contenidos mediáticos y en las redes sociales, asegurando que “se está exagerando la situación”. El profesor considera que la comparación con la Covid-19 “no es comparable”, ya que la baja transmisibilidad del hantavirus limita enormemente su expansión.
Finalmente, Capilla ha destacado que la pandemia de la Covid-19 sirvió para mejorar las herramientas diagnósticas y la capacidad de respuesta científica ante nuevos brotes, aunque ha insistido en que el hantavirus tiene un impacto muy localizado y no representa una amenaza global actual.





