Un estudio liderado por investigadores del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili revela que el daño hepático asociado a la obesidad no depende solo de la cantidad de grasa acumulada, sino que está condicionado por el sexo biológico y por el reloj circadiano del organismo.
Según los investigadores Aina Gironès y Gerard Aragonès, la investigación muestra que machos y hembras responden de manera diferente a la acumulación de grasa en el hígado. Las hembras presentan niveles de estrógenos más altos, que normalmente ofrecen protección, pero cuando se combina con la obesidad los lípidos hepáticos se oxidan más, lo que puede aumentar el estrés oxidativo.
El estudio también señala la importancia de los ritmos biológicos: los animales expuestos a más horas de luz acumulan más grasa en el hígado que aquellos en periodos con menos luz. Esto refleja cómo los ciclos de luz y oscuridad pueden influir en el metabolismo y en la susceptibilidad a sufrir daños hepáticos. La melatonina, hormona del sueño, juega un papel clave como modulador antioxidante.
Los investigadores recuerdan que estos resultados se han obtenido en modelos animales, pero apuntan que pueden tener implicaciones en humanos, especialmente en el diseño de estrategias más personalizadas según el sexo y los ritmos biológicos. Entre las líneas de investigación actuales se encuentra el uso de suplementos antioxidantes, como los polifenoles presentes en frutas y verduras, para prevenir o mitigar los efectos de dietas hipercalóricas.
Aina Gironès y Gerard Aragonès subrayan la importancia de combinar hábitos saludables, ejercicio, descanso adecuado y ritmos circadianos correctos con posibles suplementos nutricionales para proteger la salud del hígado.





