El primer tramo de la Rambla Nova de Tarragona ya tiene color. El mural ‘Naltros’, obra del ilustrador Edu Polo, ha transformado el pavimento del espacio de la primera coca. Pero, más allá de la inauguración, la intervención también sirve para explicar en qué punto se encuentra uno de los debates urbanos de la ciudad.
El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha inaugurado esta mediodía los trabajos acompañado de la concejala de Comercio, Turismo y Promoción Económica, Montse Adan, y de diversos miembros del consistorio. También ha estado presente el portavoz de Junts per Tarragona, Jordi Sendra. El alcalde ha agradecido el papel de Sendra como uno de los valedores de la actuación.
Un mural para dar relato al espacio
La obra incorpora personajes históricos y simbólicos de la ciudad, desde figuras religiosas como Sant Magí, Sant Fructuós y Santa Tecla. También hay nombres vinculados al pasado romano, medieval, cultural y social.
También aparecen figuras como la Comtessa Agnès, Ibn Zaidan, Jaume Tarragó, l’Esperidió, el arquitecto Vicenç Roig, la luchadora antifranquista Carmen Casas. Además, hay personajes de la época romana como Manius Vibius, Melpomene y Antonia Clementina.
Según Edu Polo, la propuesta combina arte e historia. La idea es que la ciudadanía pasee, se detenga y vaya descubriendo personajes como si avanzara por un juego visual.
Una pacificación que viene de lejos
La intervención artística no se puede entender sin la pacificación del primer tramo de la Rambla Nova, pero hay que distinguir bien las fases del proceso. El corte de tráfico no se ha hecho ahora con el mural. Por otro lado, la prueba piloto se puso en marcha el 28 de noviembre de 2024. Aquel día, el Ayuntamiento restringió la circulación entre el carrer Girona y el Balcó del Mediterrani para convertir este tramo en una zona para peatones. También se pacificó el tráfico entre Sant Agustí y Girona. A pesar de ello, se mantuvo el paso para vecinos y vehículos de carga y descarga hasta las 11 de la mañana.
En enero de 2025, PSC, ERC y Junts defendieron en el pleno la necesidad de dignificar la Rambla Nova y avanzar hacia un espacio de convivencia más pensado para los peatones. Eso sí, las posturas no eran exactamente iguales. El gobierno socialista apostaba por consolidar la pacificación del tramo. Mientras, Junts defendía recuperar la parte superior de la Rambla como un espacio cívico, comercial y cultural. Y ERC situaba el foco en una mirada más global, con una remodelación integral del paseo y un proceso más consensuado.
En este contexto, el papel de Junts per Tarragona ha sido especialmente relevante en la materialización de la actuación actual. La formación de Jordi Sendra ha reivindicado que el proyecto del tramo del Balcó ha podido salir adelante gracias a los acuerdos presupuestarios con el gobierno municipal. En concreto, esto ha sido posible gracias a la enmienda de 100.000 euros incorporada al modificativo de crédito de septiembre.
Un debate que aún no es unánime
Durante el acto, alguna voz vecinal ha vuelto a mostrar malestar con la transformación del tramo. Eso sí, este rechazo no se puede presentar como una oposición vecinal generalizada. Al contrario, hay que verlo como una crítica expresada por una parte de los residentes y recogida políticamente, sobre todo, por el Partido Popular.
El PP, precisamente, defendió poner fin a la prueba piloto de pacificación y recuperar la circulación de vehículos en el primer tramo de la Rambla. La propuesta solo recibió el apoyo del PP y Vox. En cambio, PSC, Junts y los concejales no adscritos votaron en contra, mientras que ERC y En Comú Podem se abstuvieron.
Por tanto, el debate de fondo no es solo si este tramo debe tener coches o no. La cuestión es más profunda: qué modelo de Rambla Nova quiere la ciudad. Además, quién debe decidirlo y hasta dónde puede llegar con los recursos actuales.
Una Rambla con margen de mejora
Por ahora, no consta ningún proyecto ejecutivo para abordar el paseo en su conjunto. Tampoco hay un calendario que apunte hacia una transformación integral a corto plazo. Y mientras, algunas carencias siguen siendo visibles. Una de las más evidentes es la presencia de tramos donde el pavimento sigue siendo de asfalto, especialmente en espacios que quedaron marcados por la etapa en la que el mercadillo ocupó la Rambla durante las obras del Mercat Central. Enlosar estos puntos parecería una mejora lógica para muchos tarraconenses. Eso sí, también sería una actuación costosa.
Aquí es donde aparece el trasfondo real del debate. Tarragona quiere una Rambla más amable, más cuidada y más coherente. Pero también tiene muchas otras necesidades pendientes: servicios públicos, limpieza, patrimonio, equipamientos y mantenimiento urbano. Por eso, antes de hablar de una reforma global, la ciudad tropieza con una pregunta más incómoda: qué prioridades puede asumir y con qué dinero.
El paso del Tour de Francia hará que este tramo renovado sea más visible que nunca, también de puertas afuera. Pero, cuando las cámaras se vayan, el mural seguirá formando parte del día a día de los tarraconenses. Y es aquí donde ‘Naltros’ cobra todo su sentido. De hecho, el siguiente paso por la Rambla Nova, probablemente, lo dará la ciudadanía en las urnas. Cuando Tarragona vuelva a votar su futuro en las elecciones municipales de 2027, seguramente decidirá también el futuro de la Rambla.






