La URV investiga nanocápsulas inteligentes para atacar el cáncer
Un equipo de la Universidad Rovira i Virgili investiga un nuevo enfoque para tratar el cáncer y la hipertensión arterial pulmonar. El objetivo es hacer llegar los fármacos solo al tejido enfermo y evitar, en la medida de lo posible, que afecten a las células sanas.
La investigación, iniciada en el año 2018, apuesta por el uso de nanocápsulas inteligentes. Es decir, pequeños contenedores capaces de circular por el organismo, reconocer la zona afectada y liberar el principio activo de manera localizada.
Una estrategia para aislar el tejido enfermo
El proyecto parte de una idea del doctor Miquel Sistaré, director médico del proyecto y CEO de SisviLab, empresa que colabora en él. Según explica, en la Edad Media a menudo no se atacaba directamente una fortaleza, sino que se la aislaba para cortarle los suministros.
Aplicado a la medicina, este principio consiste en rodear el tumor o el tejido afectado, aislarlo del resto del cuerpo y actuar sobre él de manera directa. Así, el tratamiento podría ser más selectivo y menos agresivo para el paciente.
Según Ricard Garcia Valls, investigador del Departamento de Ingeniería Química de la URV, estas cápsulas son “inteligentes y selectivas” porque están diseñadas para actuar solo sobre el tejido enfermo. Una vez que llegan allí, se adhieren, lo envuelven y liberan los principios activos.
Cápsulas más pequeñas que una célula sanguínea
Las nanocápsulas desarrolladas por el equipo están fabricadas con biopolímeros compatibles con el uso médico. Tienen un tamaño de entre 200 y 300 nanómetros, comparable al de un virus e inferior al de una célula sanguínea.
Para lograrlo, el equipo ha trabajado sobre todo en la fabricación y en el control de la morfología de las partículas. Tal como explica el investigador Joan Rosell, las nanocápsulas se producen mediante un proceso de atomización. Una solución líquida se nebuliza en un ambiente controlado, se transforma en gotas muy finas, se seca rápidamente y se recoge en forma de partículas sólidas.
Menos dosis y menos efectos secundarios
La gran ventaja de este enfoque es que podría permitir administrar dosis más bajas de medicación. Dado que el fármaco se dirige directamente al lugar donde debe actuar, los investigadores consideran que se podrían reducir los efectes secundarios e, incluso, acortar algunos tratamientos.
Además, esta tecnología podría abrir la puerta a tratar a pacientes que ahora tienen más limitaciones con determinadas terapias, como niños, mujeres embarazadas o personas con otras patologías. También podría permitir recuperar fármacos muy efectivos contra el cáncer que hasta ahora se han descartado porque resultaban demasiado agresivos para los tejidos sanos.
El proyecto entra en fase de pruebas con animales
Después de siete años de investigación, el equipo de la URV ha logrado un alto nivel de control sobre la calidad y la composición de las nanocápsulas. Hasta ahora, se han realizado pruebas in vitro, es decir, en células en condiciones de laboratorio, con resultados positivos.
Ahora, el proyecto entra en una nueva fase con las primeras pruebas in vivo en modelos animales. Paralelamente, el equipo también ha empezado a escalar la producción de nanocápsulas para poder disponer de suficiente material para los nuevos estudios.
No obstante, los investigadores admiten que todavía queda camino por recorrer hasta llegar a un producto farmacéutico final. En el futuro, esta tecnología podría adoptar diversas formas, como administración intravenosa, inhaladores, nebulizadores o comprimidos por vía oral.
Más allá del cáncer
La investigación también apunta a otras aplicaciones. Según el equipo investigador, el mismo principio podría servir para tratar infecciones, dirigiendo los antibióticos solo al foco concreto de la enfermedad. En un contexto marcado por la resistencia a los antibióticos, esta línea podría ayudar a reducir su uso indiscriminado.






