El Nàstic consigue un punto de mérito (1-1) ante el Águilas en El Rubial. Los granas han firmado una primera mitad en la que han merecido mucho más, aunque un gol tempranero de los murcianos ha obligado a ir a remolque hasta que Pere Marco ha hecho justicia en la reanudación para salvar un punto a domicilio.
Xisco Campos ha sacudido el once inicial tras la derrota en El Alcoraz, con la entrada obligada de Subirats por la sanción de Joseda y las novedades de Borja Sánchez y Pere Marco en la parcela ofensiva por Bakis y Meshak. El arranque tarraconense ha sido inmejorable y en el minuto 4 Borja Sánchez ha perdonado la ocasión de oro solo ante el portero tras un pase de Subirats. El castigo ha sido inmediato: dos minutos después, Castedo ha aprovechado un centro de Raigal para girarse en la frontal y superar a Ayesa con un disparo colocado que ha puesto el 1 a 0. La reacción grana ha sido de pura personalidad, sometiendo al rival a través de Eugeni y de un incisivo Almansa por la izquierda, aunque Salcedo ha evitado el empate en un mano a mano con Montalvo y en un falta directa de Eugeni antes del descanso.
Tras el descanso, el enfrentamiento se ha reanudado con un Águilas más sólido y decidido a entorpecer el ritmo de juego con continuas pérdidas de tiempo. Cuando más se estaba complicando el duelo, un centro de Montalvo ha generado una serie de rebotes en el área local que Pere Marco ha cazado con sangre fría para ajustar un disparo al poste y hacer un merecido 1 a 1, con dedicatoria especial al cielo para su excompañero Jesús de Miguel. La apuesta final de Campos de jugar con dos delanteros dando entrada a Bakis ha restado control a los granas, pero la aparición estelar de Van Rijn en el eje defensivo ha neutralizado las arremetidas finales de los murcianos antes de un último disparo de falta de Bakis estrellado contra el muro.
Punto de crecimiento y sensaciones positivas para un Nàstic que sigue sin ganar a domicilio, pero que empieza a recuperar el carácter y el rumbo competitivo sobre el césped.








