Los nuevos cromatógrafos instalados por la Generalitat para monitorizar la calidad del aire en el entorno del complejo petroquímico de Tarragona entrarán en funcionamiento el mes de enero. Así lo ha anunciado la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, durante la Mesa de la Calidad del Aire del Campo de Tarragona, una reunión que no se convocaba desde hacía cuatro años y que ha reunido a representantes municipales, vecinales, económicos y de la industria.
Estos aparatos de última generación se integrarán en la Red de Vigilancia y Previsión de la Contaminación Atmosférica (XVPCA) y compartirán protocolos con las estaciones del Ayuntamiento y el Puerto de Tarragona para comparar registros. La iniciativa ha supuesto una inversión de 900.000 euros y requerirá un gasto anual de mantenimiento de 350.000 euros, además de la incorporación de personal especializado para la gestión de los equipos.
El despliegue tecnológico permitirá obtener hasta 800.000 datos anuales sobre compuestos actualmente no regulados, especialmente el benceno, el 1,3-butadieno y los óxidos de etileno. A partir de los datos recogidos durante 2027, el Departamento de Territorio y el de Salud establecerán conjuntamente tres umbrales de riesgo para la población (bajo, medio y alto), aunque Paneque ha recordado que cualquier marco sancionador formal dependerá de las directivas que fije la Unión Europea.
Finalmente, la consejera ha defendido que el aire en el Campo de Tarragona es mejor ahora que hace una década y ha situado la zona como la más analizada del mundo en este ámbito. Paneque también se ha comprometido a no dilatar más el diálogo territorial y a volver a convocar la Mesa de la Calidad del Aire en un plazo de nueve a doce meses para hacer el seguimiento de las actuaciones.








