¿Por qué se construyó el Cementerio de Tarragona? La historia que comienza en plena Guerra del Francés

El recinto nació en 1809 para alejar los enterramientos de la ciudad en uno de los momentos más convulsos de su historia.

Hoy cuesta imaginar Tarragona sin su cementerio, pero el recinto actual no siempre ha existido. El Cementerio de Tarragona se construyó en el año 1809, en plena Guerra del Francés, como respuesta a una situación que había convertido los enterramientos dentro de la ciudad en un problema sanitario.

Hasta entonces, los difuntos eran enterrados principalmente en fosas comunes vinculadas a las iglesias. Una de las principales se encontraba al lado de la Catedral, en un espacio que actualmente corresponde a la calle de las Coques.

Una ciudad desbordada por la guerra

A principios del siglo XIX, Tarragona experimentó un aumento extraordinario de población. La Guerra del Francés llevó a la ciudad militares, funcionarios y personas desplazadas, mientras las condiciones de hacinamiento e insalubridad favorecían la aparición de epidemias.

La situación hizo evidente la necesidad de disponer de un espacio de enterramiento alejado del núcleo urbano. La construcción de cementerios fuera de las poblaciones también respondía a las nuevas preocupaciones sanitarias de la época.

En Tarragona, el nuevo recinto se situó fuera de las murallas, en la zona de Terres Cavades, a los pies de la montaña de l’Oliva.

Joan Smith Sinnot, el primer enterrado

La historia de los primeros años del Cementerio de Tarragona está estrechamente vinculada a la Guerra del Francés. Una de las primeras personas enterradas en el nuevo recinto fue Joan Smith Sinnot, militar de origen irlandés que había sido gobernador militar de Tarragona y director de las obras del Puerto.

Smith Sinnot murió el 16 de marzo de 1809 víctima de una epidemia, en plena crisis provocada por la guerra.

Más de dos siglos de historia

Con el paso del tiempo, el cementerio creció y se convirtió en un reflejo de la transformación social y artística de Tarragona. Se construyeron panteones, mausoleos y sepulturas de diferentes épocas, algunas de gran valor arquitectónico.

Por eso, el Cementerio de Tarragona no es solo un espacio funerario. Su origen explica también cómo la ciudad afrontó una crisis sanitaria y social hace más de dos siglos y cómo, desde entonces, este recinto ha ido acumulando una parte importante de la memoria de Tarragona.

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