La plataforma Dignitat a les Vies denuncia que el Camp de Tarragona continúa siendo uno de los territorios más castigados por la crisis ferroviaria. Retrasos, incidencias constantes, limitaciones temporales de velocidad y la falta de inversiones son algunos de los principales problemas que, según la entidad, siguen afectando a los usuarios de Rodalies y Regionales.
En una entrevista en ‘Carrer Major’, el miembro de la plataforma Adrià Alló ha explicado que la situación actual todavía es complicada a raíz de las obras en el Garraf, que obligan a los viajeros a combinar tren y autobuses sustitutorios para llegar a Barcelona. Alló ha detallado que muchos trayectos implican ir hasta Sant Vicenç de Calders, coger un autobús hasta el Prat de Llobregat y después volver a subir a otro tren.
Desde Dignitat a les Vies consideran que los servicios regionales quedan a menudo “en tierra de nadie”, ya que muchas inversiones ferroviarias priorizan el área metropolitana de Barcelona y dejan al margen el sur del país.
La plataforma también ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de activar completamente el nudo ferroviario de Vila-seca. Según Alló, esta infraestructura permitiría conectar Tarragona con Barcelona a través de la alta velocidad en situaciones de afectaciones como las actuales en el Garraf, unas obras que podrían alargarse entre tres y cinco años.
En cuanto a la recuperación de la normalidad anunciada por la Generalitat, Dignitat a les Vies asegura que se trata de una “trampa estadística”. Afirman que, a pesar de que muchas vías ya están abiertas, el número de trenes y la calidad del servicio continúan lejos de los niveles previos a las incidencias de principios de año.
Sobre el final de la gratuidad de los abonos, la plataforma defiende que el transporte público no tiene por qué ser gratuito “porque sí”, pero considera que mientras no se garantice un servicio fiable y de calidad no se debería exigir a los usuarios que vuelvan a pagar.
Dignitat a les Vies también reclama más transparencia a Adif sobre las incidencias y las limitaciones temporales de velocidad, así como una mejor comunicación con los pasajeros. Entre sus principales reivindicaciones está poner “al usuario en el centro” de las decisiones ferroviarias y tener representación en los espacios donde se deciden las afectaciones y las alternativas de transporte.






