Llevamos semanas hablando de afrontar los partidos como casi finales. Pues hemos llegado a un partido que no lo es, pero sí que es lo que más se le puede parecer sin serlo. El duelo de este sábado ante el Sevilla Atlético marcará el futuro del Nàstic. No ganar dejaría una sensación de condena absoluta al descenso. Y la dejaría entre aficionados, pero estoy seguro de que también en la plantilla.
No conseguir ganar al colista, ya descendido, en casa, y teniendo en cuenta la imagen del equipo fuera, y quedarte en zona de descenso restando tan solo tres partidos, convertiría la recta final de temporada en un acto de fe por la permanencia, porque no habría un solo argumento futbolístico para aferrarse a ella.
En cambio, ganar, ni mucho menos dejaría nada solucionado, pero sí que permitiría pensar que si el equipo saca 3 o 4 puntos de los últimos 9 podría salvarse, y eso ya no sería una utopía. Muy difícil, de todas maneras, pero no una utopía.
Es evidente, y no descubrimos nada, que la permanencia pasa por el Nou Estadi. El Nàstic ha sido capaz de ganar allí los dos últimos partidos. Y si se quiere salvar todo hace indicar que tendrá que ganar allí los dos últimos. Eso tiene un riesgo evidente, si el equipo falla en uno de estos dos intentos en casa, tendrá que remar para conseguir algo que solo ha hecho una vez en lo que va de año: ganar fuera.
La situación es extrema, el equipo está en descenso y cada vez queda menos. Miren, hacía memoria, y arrancaba el Área Grana del 20 de febrero explicando que deseaba que terminara la temporada aquel mismo fin de semana. Han pasado 10 jornadas, y nada ha cambiado en ninguna de las semanas que han pasado. Seguiría firmando que terminara la temporada este fin de semana, y lo haría sabiendo que estamos en descenso, que sería un todo o nada y que no dependeríamos de nosotros. Pero no imagino un escenario mejor cuando afrontemos la jornada 38.
ESTA ES LA INTRODUCCIÓN QUE FIRMA ADRIÀ TELLA PARA EL ÁREA GRANA DE ESTA SEMANA






