Xavi Moya ha compartido su testimonio sobre la adicción al alcohol y el proceso de recuperación, poniendo el foco en la necesidad de romper estigmas y entender esta realidad como una enfermedad.

La adicción no desaparece
De entrada, Moya es claro: el concepto “exadicto” no es correcto. Y es que, tal como explica, la adicción es una enfermedad crónica. Por lo tanto, no se cura, sino que se controla. Así pues, se puede hacer vida normal, pero siempre con conciencia y trabajo constante.
El origen y el punto de quiebre
Por otro lado, Moya señala que a menudo todo empieza con el alcohol, una sustancia socialmente aceptada y presente desde la adolescencia. En este contexto, si hay una cierta vulnerabilidad emocional o biológica, el riesgo de adicción aumenta.
Con todo, el deterioro es progresivo. Y, en su caso, el punto de inflexión llega a los 41 años, después de un intento de suicidio. A partir de ahí, pide ayuda e inicia un tratamiento en un centro especializado, hecho que marca el inicio de la recuperación.
Recuperación, deporte y concienciación
Finalmente, el proceso de recuperación incluye diferentes herramientas. Entre ellas, el deporte, que acaba teniendo un papel importante en su día a día. Sin embargo, Moya insiste en que la clave es el tratamiento y el trabajo personal.
En paralelo, también pone énfasis en la necesidad de romper el silencio con la normalización del alcohol. Por ello, participa en acciones de sensibilización y comparte su experiencia.
Escuchen la entrevista completa y profundicen en su testimonio.




