Él solo con su piano dejaba sonar las primeras notas de una noche que, sin duda, auguraba ser especial y única. Pablo López no deja indiferente a nadie, y además de su talento, su voz y sus manos tocando el piano de cola, sabe ganarse al público de cualquier lugar con la gran simpatía, espontaneidad y carisma que siempre lo caracterizan.
Pablo López habló mucho con el público, pidiendo que participara, que cantara, que hiciera peticiones de canciones y así fue. El primer espontáneo de la noche gritó que cantara una de Antonio Orozco y el malagueño regaló el tema «Devuélveme la vida».
López salió solo con su piano y su sonrisa de niño feliz con lo que iba a pasar, pero enseguida le acompañó la banda con una puesta en escena espectacular. Guitarras, percusión, batería, vientos y piano convirtieron cada canción en una auténtica fiesta de emociones. No faltaron los grandes temas de su carrera y de los 5 discos de estudio como «Vi», «Lo saben mis zapatos», «Te espero aquí» e «El niño del espacio» que da nombre a la actual gira de teatros.
El público se levantó de la butaca cuando interpretó canciones como «Mi enemigo», «Libertad» y «El mundo» y el éxtasis llegó con las primeras notas de «El patio».
Un Pablo López que, de vez en cuando, se dirigía al público que llenaba el Palacio Ferial y de Congresos de Tarragona en catalán e, incluso, se atrevió a cantarlo en alguna estrofa.
Un concierto para el recuerdo, cargado de magia y con la voz de uno de los mejores cantantes del panorama nacional. Pablo López, el niño del espacio, vino a la tierra para enamorarnos una vez más.






