Un estudio del grupo de investigación Nutrigenómica del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) muestra que el sexo y el reloj biológico condicionan el daño hepático asociado a la obesidad. El trabajo, publicado en la revista Free Radical Biology & Medicine, se centra en la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica, actualmente la forma más frecuente de enfermedad del hígado.
Según la URV, una de cada cuatro personas en el mundo tiene acumulación de grasa en el hígado, a menudo sin saberlo. En muchos casos, esta alteración -que afecta especialmente a personas con obesidad- no presenta síntomas hasta que el daño ya está avanzado. Además, señalan, no todas las personas con obesidad desarrollan el mismo grado de afectación.
Desde la URV indican que cuando el hígado acumula grasa en exceso, sus células pueden sufrir estrés oxidativo, es decir, un desequilibrio entre moléculas oxidantes y mecanismos de defensa antioxidante que favorece el daño celular. Con el tiempo, este proceso puede progresar hacia inflamación, fibrosis, cirrosis o incluso cáncer hepático.
Para estudiarlo, el equipo investigador ha trabajado con modelos animales, con los que utilizó un modelo experimental de obesidad inducida por dieta y analizó el efecto del fotoperiodo (duración diaria de la luz y la oscuridad). Los animales se mantuvieron durante ocho semanas en condiciones de días cortos o días largos, y después se examinaron diferentes indicadores metabólicos y hepáticos, tales como la acumulación de grasa, el daño oxidativo, los mecanismos antioxidantes, la melatonina y diversos componentes del reloj circadiano del hígado.






