El Nàstic de Tarragona consiguió una victoria de mucho peso en el Nou Estadi tras superar al Juventud Torremolinos por 2 goles a 0 en un duelo marcado por la tensión, el sufrimiento y, finalmente, el alivio.
Dominio inicial, pero poca profundidad
El conjunto de Pablo Alfaro salió con más intención que acierto. De hecho, el Nàstic monopolizó buena parte del balón durante el primer tramo de partido y pisó área con insistencia, sobre todo a través de Abdallah y Jaume Jardí. Ahora bien, le faltó remate y claridad en los últimos metros.
Con todo, la mejor ocasión grana del primer tiempo llegó en una acción a balón parado, con un centro de Pau Martínez que Enric Pujol conectó dentro del área. A pesar de ello, el portero visitante reaccionó bien. Mientras tanto, el Torremolinos también avisó, especialmente en una contra peligrosa que salvaron entre Rebollo y Zoilo. De hecho, en los últimos minutos antes del descanso, el Nàstic sufrió de lo lindo y Dani Rebollo tuvo que aparecer con una gran mano para evitar el 0-1.
Álex Jiménez abre el camino
Tras el paso por los vestuarios, el guion no cambió mucho al principio. El Nàstic tenía llegada, pero continuaba sin atreverse a chutar con convicción. Por ello, Pablo Alfaro movió el banquillo e hizo entrar a Cedric y Álex Jiménez para dar aire al ataque.
La decisión tuvo efecto casi inmediato. En el minuto 60, un centro de Camus al segundo palo acabó con Álex Jiménez rematando con todo y enviando el balón al fondo de la red. Un gol extraño, casi atropellado, pero absolutamente liberador para un Nàstic que necesitaba sacudirse la presión.
Juanda sentencia con un golazo
Con el 1-0, el partido se abrió un poco más. El Torremolinos dio un paso adelante y obligó al Nàstic a retroceder. De hecho, los andaluces tuvieron alguna llegada clara, como un remate cruzado de Fran Gallego que salió fuera por muy poco. Los grana, pues, tuvieron que resistir y gestionar unos minutos finales de auténtico sufrimiento.
Sin embargo, cuando parecía que el marcador ya no se movería, llegó la sentencia. En el tiempo añadido, una falta en el vértice del área acabó convertida en una obra de arte de Juanda Fuentes, que clavó un golazo de falta directa para hacer enloquecer al Nou Estadi y rubricar el 2-0 definitivo.






