El Hospital Joan XXIII avanza en el tratamiento del dolor de miembro fantasma, una afección que puede sufrir más del 60% de las personas amputadas.
El Servicio de Medicina Física y Rehabilitación aplica un abordaje multimodal que combina tratamientos farmacológicos, terapia del espejo, imaginación motora y técnicas cognitivas y conductuales para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Los especialistas destacan la importancia de diferenciar entre la sensación de miembro fantasma y el dolor, que responde a una activación del sistema nervioso a pesar de la ausencia de la extremidad. El objetivo es seguir incorporando nuevos conocimientos para avanzar en la atención y la rehabilitación de las personas amputadas.
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