Última hora: Estudiantes de periodismo detectan que la información inmediata ha hecho que la humanidad pierda la capacidad de contrastar noticias. Según fuentes propias —nosotros mismos—, la crisis afecta directamente a los consumidores de Instagram y TikTok, que a menudo se creen que el gato del vecino se ha convertido en alcalde del pueblo por las historias que circulan.
Los afectados, autodeclarados “drogadictos de información instantánea”, confiesan que pasan más tiempo verificando si los vídeos que les aparecen son fiables que haciendo sus propias prácticas. Expertos de nuestro programa recomiendan aplicar el criterio crítico, contrastar fuentes oficiales y, sobre todo, no entrar en bucles infinitos de comentarios para averiguar si el incendio del pueblo de al lado es real o solo un experimento sociológico del algoritmo.
Las autoridades recuerdan que todos, incluidos los futuros periodistas, podemos tener una “crisis periodística” de vez en cuando, y que la mejor manera de sobrevivir es aprender a reír, pensar por nosotros mismos y, sí, aplicar nuestro criterio antes de compartirlo todo sin filtrar.


