La falta persistente de lluvias está poniendo en riesgo muchas viñas catalanas, con menor producción, más estrés hídrico y, en algunos casos, la muerte de los pies de vid.
Para afrontar esta situación, la Universidad Rovira i Virgili participa en el proyecto MANSO, que estudia cómo el manejo del suelo puede ayudar a las viñas a resistir sequías cada vez más extremas.
Las pruebas, realizadas en viñas del Penedès, analizan técnicas como las cubiertas vegetales, el acolchado, el subsolado o la acumulación de agua de lluvia. Los resultados muestran que estas prácticas pueden modificar la producción y la calidad de la uva.
No obstante, los investigadores remarcan que no existe una solución universal, ya que la efectividad depende del tipo de suelo, de la finca y de la disponibilidad de agua.
El proyecto busca convertir el conocimiento científico en herramientas útiles para adaptar la viticultura mediterránea a un futuro más seco y garantizar la viabilidad del sector.






