La Universidad Rovira i Virgili ha impulsado una experiencia docente innovadora dentro del grado de Nutrición Humana y Dietética para formar a profesionales más sensibles a la diversidad cultural de los hábitos alimentarios. La actividad, reconocida por el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) como una buena práctica docente, ha implicado a más de ochenta estudiantes, que han trabajado sobre la relación entre alimentación, cultura, identidad y desigualdades sociales.
El proyecto parte de la idea de que comer no es solo una necesidad biológica, sino también un hecho cultural y social. Por ello, los estudiantes han entrevistado a personas de diversos orígenes y contextos para analizar cómo influyen factores como la migración, la religión, el nivel económico, el género o las tradiciones familiares en la manera de alimentarse. Esta aproximación permite entender que las recomendaciones nutricionales no pueden ser universales ni estar desconectadas de la realidad cultural de cada persona.
Los trabajos finales se han presentado en formato de póster científico y han abordado alimentos representativos de diferentes culturas, como el cuscús, el biltong sudafricano o el arroz blanco asiático. El objetivo es que los futuros dietistas-nutricionistas desarrollen una mirada más crítica y empática, capaz de adaptar los consejos alimentarios a contextos diversos y evitar enfoques homogeneizadores.
Esta iniciativa se enmarca en la apuesta de la URV por una formación práctica y socialmente comprometida en el ámbito de la nutrición. El grado combina conocimientos científicos con metodologías participativas y experiencias de campo, con la voluntad de formar a profesionales preparados para afrontar los retos actuales de salud pública y alimentación sostenible.






