¿Por qué el Águila es una de las figuras más importantes de Tarragona?

El Seguici Popular es uno de los elementos más emblemáticos de las Fiestas de Santa Tecla. Bailes, danzas, bestias y entremeses llenan las calles de la ciudad desde el siglo XIV y forman parte de la identidad cultural tarraconense. Entre todos estos elementos, el Águila ocupa un lugar muy especial, ya que representa oficialmente a la ciudad y es considerada una de las figuras más solemnes del cortejo, junto con el León.

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Un símbolo reservado a las ciudades

Históricamente, el Águila era una figura vinculada al poder y al prestigio de las ciudades. De hecho, los antiguos ceremoniales marcaban que solo las poblaciones con privilegios reales podían exhibir esta pieza festiva. Por este motivo, su presencia simbolizaba la importancia importancia institucional de la ciudad.

En Tarragona, la primera referencia documentada del Águila es del año 1531. Inicialmente, era llevada por la Cofradía de San Eloy de los herreros y plateros. Más adelante, a partir de 1588, pasó a ser propiedad exclusiva de los herreros.

Una recuperación emblemática

El Águila histórica desapareció en el año 1851, en plena crisis gremial del siglo XIX. Sin embargo, la figura fue recuperada en 1986 gracias a una iniciativa del Ball de Diables de Tarragona.

La pieza actual es obra del escultor Antoni Mas, con la corona elaborada por el taller de joyería Blázquez. Está formada por una estructura de hierro recubierta de latón cincelado y representa a una gran águila dorada con las alas desplegadas. La figura pesa unos 80 kilos y es llevada por una sola persona.

Tradición e identidad

Más allá del entorno físico, la manera de relacionarnos también juega un papel importante. Tarragona es una ciudad con mucha vida en la calle, plazas llenas y una fuerte cultura de encuentro social.

Por este motivo, compartir espacios y actividades con otras personas también puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento y mejorar el bienestar emocional.

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