El Nàstic de Tarragona ha sufrido una derrota durísima en el campo del Tarazona por 2-0 y queda en una situación crítica en la lucha por la permanencia. Los grana han caído en un partido directo, han entrado en zona de descenso y, además, ya no dependen de sí mismos para salvarse.
El equipo de Pablo Alfaro llegaba a Tarazona ante una final. Si ganaba, daba un paso casi definitivo hacia la salvación. En cambio, si perdía, quedaba muy tocado. Y eso es exactamente lo que ha pasado. El Nàstic ha vuelto a mostrar una imagen pobre, sin ideas y con una falta de intensidad preocupante en uno de los días más importantes de la temporada.
Un inicio trágico bajo la lluvia
El partido ha empezado con un contexto complicado. Llovía con fuerza en el Municipal de Tarazona y el césped estaba muy encharcado. Al minuto 6, el Tarazona se ha adelantado con un gol de Cubillas. La acción ha llegado tras un centro lateral de Álvaro y una defensa demasiado pasiva de los grana. Pedro Alcalá ha habilitado al atacante local y Cubillas ha rematado muy solo ante Dani Rebollo. El árbitro ha revisado la acción, pero el gol ha subido al marcador.
A partir de aquí, el Nàstic ha entrado en una dinámica muy negativa. Pese a jugar con tres centrocampistas, con Marc Montalvo, Óscar Sanz y Aitor Gelardo, el equipo no ha logrado controlar el partido. Al contrario, ha abusado del pelotazo largo, ha perdido muchas posesiones y no ha encontrado ninguna continuidad en ataque.
Pocas ideas y ninguna respuesta clara
Durante la primera mitad, el Nàstic apenas ha generado peligro. Jaume Jardí lo ha intentado con un disparo desde la frontal, pero sin acierto. También Pedro Alcalá ha rematado de cabeza una acción a balón parado, pero el balón se ha ido por encima del travesaño.
Mientras tanto, el Tarazona se ha sentido cómodo. El equipo local ha sabido gestionar el ritmo del partido, ha aceptado el juego directo y ha castigado cada pérdida grana. Incluso, antes del descanso, Ángel López ha tenido una ocasión clarísima tras un pase interior, pero Rebollo ha salido con decisión y ha evitado el segundo.
Una reacción insuficiente
En la segunda mitad, el Nàstic ha intentado dar un paso adelante. El equipo ha tenido más balón, sobre todo porque el Tarazona se ha replegado, pero le ha seguido faltando profundidad, velocidad y claridad. El primer remate a portería ha llegado en el minuto 57, con un centro de Pau Martínez y un remate de cabeza de Enric Pujol demasiado centrado.
Alfaro ha movido el banquillo y ha dado entrada a Baselga por Gelardo. Más tarde también han entrado Zoilo y Juanda Fuentes por Moi Delgado y Pau Martínez. Aun así, la reacción solo ha llegado en momentos puntuales. Jardí ha intentado sorprender al portero con una falta directa y Baselga ha tenido la ocasión más clara tras un balón muerto dentro del área, pero ha rematado demasiado lento.
Además, el partido se ha detenido durante unos minutos por una emergencia médica entre los aficionados desplazados del Nàstic.
El segundo gol certifica el desastre
Con el Nàstic volcado de manera desordenada, el Tarazona ha encontrado el segundo gol en el tiempo añadido. La acción ha sido un resumen cruel del partido. Jaume Jardí ha perdido un balón fácil en el centro del campo, el Tarazona se ha reorganizado rápidamente y Busi ha aprovechado un error defensivo para marcar a portería vacía.
El gol ha certificado una derrota muy grave. No solo por el marcador, sino sobre todo por las sensaciones. El Nàstic ha vuelto a quedarse sin marcar fuera de casa con Pablo Alfaro y ha acumulado un nuevo tropiezo en una dinámica muy preocupante.






