TGN Info | Exhuman 50 soldados de la batalla del Ebro en la Bisbal de Montsant

La excavación de la fosa común de la Bisbal de Montsant (Priorat) ha permitido exhumar 48 soldados de la batalla del Ebro y dos militares republicanos en nichos del cementerio. A diferencia de la mayoría de las campañas de este tipo, los investigadores contaban con información previa de las víctimas enterradas que proviene de las anotaciones de intervenciones del hospital de campaña en la cueva de Santa Llúcia y testimonios orales. 

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Según estas fuentes, se habrían inhumado al menos setenta víctimas del conflicto, pero finalmente solo se han localizado los restos de una cincuentena de personas. Los investigadores apuntan la posibilidad de que el resto de víctimas fueran enterradas en otros puntos del cementerio o en lugares que aún no se han podido determinar.

Los trabajos de excavación arqueológica en la fosa común del cementerio municipal de la Bisbal de Montsant han permitido exhumar los restos de 48 soldados que participaron en la batalla del Ebro. La mayoría de las víctimas se encontraban en posición decúbito dorsal, bien alineadas y con espacios de paso entre los cuerpos. Se trata de un hecho que sugiere que fueron enterrados con tiempo, respeto y cuidado, un escenario poco habitual en este tipo de contextos. A estas víctimas se suman dos más, un capitán y un comisario republicanos en los nichos 113 y 114 del cementerio. Según la información disponible, ambos habrían muerto accidentalmente el 30 de junio de 1938 en un control en la carretera de la Torre de l’Espanyol y fueron enterrados al día siguiente en una ceremonia solemne, pero sin ninguna inscripción identificativa ni registro oficial de su inhumación.

Pese a que finalmente han sido cincuenta las víctimas recuperadas, los datos recogidos previamente apuntan a que se inhumaron hasta 70 personas, la mayoría de las cuales murieron durante la primera semana de la batalla del Ebro a causa de las heridas sufridas. Asimismo, se tiene constancia de que 67 de estas personas eran soldados del Ejército Popular de la República y tres eran prisioneros franquistas. 

Tras ser heridos en el frente, pasaron sus últimos días en el hospital de campaña habilitado en la cueva de Santa Llúcia, a dos kilómetros y medio del pueblo de la Bisbal de Montsant. Se trata de una instalación de primera urgencia con capacidad de hasta 150 camas que tuvo una «gran importancia» para el ejército republicano antes del establecimiento de puntos sanitarios estables más próximos a la línea de fuego.

El vecino Enric Masip asegura que cierra un ciclo después de que se haya abierto la fosa común de la Bisbal de Montsant.

A pesar de tener indicios de más víctimas enterradas en la zona y de que se han realizado prospecciones en el entorno inmediato, el resto de personas documentadas que perdieron la vida en el conflicto bélico no se han podido localizar. Según los investigadores, es posible que algunas fueran enterradas en otros puntos del cementerio o en espacios que todavía no se han podido determinar.

Este martes el Departamento de Justicia ha realizado una prospección en la calle Jacint Barrau de Reus para ubicar el pozo de una posible fosa franquista, situada en torno a la antigua fábrica de Pich i Aguilera. Con la ayuda de un georradar, los técnicos han inspeccionado el terreno. 

El Ayuntamiento de Reus presentó en diciembre un informe a la Generalitat de Catalunya identificando cuatro localizaciones hipotéticas. Un testigo ubicó el pozo con restos inhumados en 1951, en un punto donde hubo un campo de concentración franquista. La concejala de Buen Gobierno, Transparencia y Participación, Montserrat Flores, ha destacado que ahora «se pasa del testimonio oral a la memoria y el conocimiento, a la ubicación del objeto y del lugar físicamente».

La intervención consiste en una prospección con georradar en la misma calle Jacint Barrau en los cuatro puntos delimitados en una investigación del Archivo de Reus. Dos están en la misma calle y los otros dos en el patio del instituto Baix Camp. Una vez realizada la inspección, en dos o tres semanas, la Dirección General de Memoria Democrática debería publicar un informe con las conclusiones. Pese a la prospección, no está garantizado que se pueda localizar el pozo.

Memoria Democrática ha iniciado estos trabajos después de que el pasado diciembre, el archivo de la ciudad presentara un estudio a la Generalitat donde se determinaban cuatro posibles lugares donde podría encontrarse la fosa. En caso de ubicar el pozo, el Departamento de Justicia podría realizar una intervención arqueológica para comprobar si hay restos humanos y entonces decidir si exhumarlos y dignificar el espacio.

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