La IGP Calçot de Valls entra en el tramo final de temporada con optimismo contenido. A pesar de un inicio de año marcado por el mal tiempo, la demanda se ha reactivado con fuerza en las últimas semanas. Por lo tanto, el sector confía en repetir las buenas cifras del año pasado. De hecho, en 2025 se superaron los 20 millones de unidades certificadas, un hito histórico para el sello de calidad.
Buen ritmo de venta pese a un invierno duro
El presidente de la IGP Calçot de Valls asegura que la valoración definitiva se hará al cierre de la campaña. Sin embargo, admite que los indicadores son positivos. Sí es cierto que enero y las primeras semanas de febrero frenaron el consumo. El viento y la lluvia redujeron las calçotadas populares y familiares. Ahora bien, con tres fines de semana consecutivos de buen tiempo, la situación ha cambiado radicalmente. La demanda de calçot IGP se ha disparado.
Además, recuerda que la certificación garantiza origen, trazabilidad y controles de calidad reconocidos a escala europea. Por ello defiende que apostar por la IGP Calçot de Valls temporada tras temporada es clave para aportar valor añadido al producto y proteger el sector primario ante la presión de precios.






