La presión estética no es un fenómeno nuevo, pero sí ha evolucionado con los años, especialmente con la irrupción de las redes sociales. Estas plataformas han intensificado las exigencias sobre el cuerpo y la imagen, afectando especialmente a las mujeres desde muy jóvenes y durante toda su vida. Estos patrones de belleza impuestos pueden tener graves consecuencias en la autoestima, la salud mental y la salud física de las personas.
Hablamos de ello en ‘Carrer Major’ con la experta Lorena Sales, psicóloga del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, quien explica cómo se construye y nos afecta la presión estética. Sales aclara que la belleza no se basa únicamente en la estética física, sino que tiene que ver con la autorrealización y el deseo personal. «Una persona que vive acorde consigo misma, que se dedica a lo que le gusta, es la que realmente desprende luz y atrae a los demás», asegura Sales.
Según la psicóloga, las redes sociales han cambiado las reglas del juego, ya que presentan una imagen idealizada de la vida cotidiana, que puede generar insatisfacción personal. En particular, los adolescentes son muy vulnerables a esta presión, ya que buscan encajar y ser aceptados en los grupos sociales. Esto les puede llevar a adoptar estilos de vida e imágenes que no los representan realmente.
Esta presión puede desencadenar trastornos de la conducta alimentaria, así como problemas de autoestima y salud mental. Además, la exigencia de cumplir con unos estándares físicos se mantiene a lo largo de la vida, sin tener en cuenta el envejecimiento natural y las transformaciones del cuerpo.
Para resistir esta presión, Sales destaca la importancia de aprender a formularse preguntas y a ser paciente con uno mismo, evitando actuar de manera automática según las expectativas externas. A nivel social, la psicóloga cree que es necesario cambiar la imagen idealizada que transmiten los medios de comunicación y la publicidad, y apostar por representaciones más reales y diversas de las personas.





