El criminólogo Jordi Palau advierte que el principal riesgo de la inteligencia artificial no es la tecnología en sí misma, sino el uso que pueden hacer las personas de ella.
En una entrevista al programa Carrer Major, Palau ha reflexionado sobre las informaciones que cuestionan los límites y la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial. Según el criminólogo, las máquinas no tienen conciencia, voluntad ni criterios morales propios, sino que actúan a partir de las instrucciones y las limitaciones que establecen los humanos.
Palau ha comparado esta tecnología con otras herramientas como internet, que han aportado grandes oportunidades pero que también pueden ser utilizadas para cometer fraudes, engaños u otros delitos. En este sentido, defiende la necesidad de establecer controles y límites que eviten usos inadecuados de una tecnología cada vez más potente.
A pesar de los riesgos, el criminólogo reivindica las posibilidades de la inteligencia artificial en ámbitos como el aprendizaje o el acceso al conocimiento. Para Palau, el debate no debe centrarse tanto en tener miedo a las máquinas como en garantizar un uso responsable por parte de las personas.






