Tarragona tendrá representación la próxima temporada en la Segunda División del fútbol estatal. Será a través del arbitraje, tras el ascenso de Gonzalo Romero, que se ha convertido en el primer colegiado tarraconense que llega al fútbol profesional.
Romero, de 31 años, ha asegurado en una entrevista a Ràdio Ciutat de Tarragona que aún está asimilando una noticia que culmina cerca de diecisiete años de trayectoria. Comenzó a arbitrar con solo 14 años.
Su progresión lo llevó a Primera Catalana con 18 años, a Tercera División con 19 y a Segunda B con 25. Sin embargo, el tarraconense ha reconocido que el camino no ha sido fácil. Necesitó cinco temporadas para superar la Tercera División y siete más entre Segunda B y Primera Federación antes de lograr el ascenso.
El colegiado también ha recordado el momento difícil vivido la temporada pasada, cuando no pudo arbitrar una final del play-off de ascenso por una cuestión de territorialidad, ya que el Nàstic y el Andorra habían llegado a las dos finales. Romero explica que fueron quince días complicados, pero que decidió volver a trabajar con el objetivo puesto en la temporada siguiente.
En Segunda División, Romero deberá adaptarse a un ritmo de juego más elevado y al uso habitual del VAR. En este sentido, considera que los siete años de experiencia como cuarto árbitro en partidos de Primera y Segunda División le permitirán llegar más preparado al fútbol profesional.
El tarraconense también ha puesto el foco en la violencia verbal que sufren los árbitros, especialmente en el fútbol base. Romero ha explicado que hace meses que no dirige partidos territoriales en Tarragona porque no quiere seguir exponiéndose a los insultos que recibe desde la grada.
Ahora, su principal objetivo es adaptarse lo antes posible a la nueva categoría. Romero ha remarcado que mantenerse en el fútbol profesional será muy exigente y que, para lograrlo, deberá trabajar durante toda la temporada tanto en el ámbito físico como en el técnico.





