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Desarticulado en Tarragona un entramado de empresas que suministraba material para grandes plantaciones de marihuana

Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil han desarticulado una organización criminal en el Camp de Tarragona y Granada que actuaba bajo otra trama empresarial dedicada a la venta de productos para el cultivo casero de marihuana. En realidad, sin embargo, suministraba el material necesario para la instalación y mantenimiento de plantaciones de marihuana a gran escala. El pasado 21 de abril se realizaron 13 registros en domicilios y naves industriales, cuatro hombres fueron detenidos y otros dos investigados. Se ha decretado el cese de las actividades de las empresas y el bloqueo de sus cuentas bancarias y de su patrimonio, valorado en unos 800.000 euros. El entramado tenía una doble contabilidad para ocultar los ingresos ilícitos.

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De los 13 registros, 12 se realizaron en Tarragona, Torredembarra, Salou y Perafort, y uno en Peligros (Granada). Se decomisaron más de 240.000 euros en metálico, dos furgonetas, un turismo y una moto, además de material tecnológico y otro material de interés.

El entramado aplicaba medidas para dificultar la trazabilidad de los productos, así como mecanismos de blanqueo de capitales para introducir los beneficios en el sistema financiero legal. Gracias a la operación policial se ha descubierto que las empresas investigadas no solo comercializaban productos aislados, sino que ofrecían un servicio integral, suministrando todos los elementos necesarios para la instalación completa de cultivos ilegales de marihuana como iluminación, ventilación, sistemas de riego, fertilización y control ambiental. De esta forma facilitaban la puesta en marcha y mantenimiento de las plantaciones ilegales.

El entramado tenía una estructura jerarquizada con un núcleo directivo encargado de la toma de decisiones estratégicas y la coordinación de las diversas sedes, ubicadas en diferentes puntos. Las instalaciones operaban de manera discreta, sin actividad comercial abierta al público, y únicamente mostraban movimiento en momentos puntuales de carga y descarga de mercancías.

A pesar de presentarse como sociedades mercantiles independientes, la investigación ha constatado que todas respondían a una única estructura empresarial coordinada, con recursos logísticos, de personal y canales de distribución compartidos.

Doble contabilidad

La investigación ha puesto de manifiesto una doble operativa diferenciada. Por un lado, la venta a otras empresas, con menor margen de beneficio y apariencia de legalidad, y, por el otro, la venta directa a organizaciones criminales dedicadas al cultivo y tráfico internacional de marihuana, con mayor rentabilidad económica y fuera de los canales legales de facturación. Estas segundas ventas se realizaban en efectivo y sin factura. La policía ha acreditado la existencia de una doble contabilidad.

El capital de la contabilidad paralela, unos 13 millones de euros, se almacenaba, se contabilizaba internamente y se redistribuía entre el propio entramado de empresas para hacer frente a pagos a proveedores y gastos personales, así como se introducía progresivamente en el circuito económico legal. Durante el período investigado, las cuentas bancarias vinculadas a los principales responsables registraron movimientos de capital por un valor superior a los 80 millones de euros, mientras que la actividad declarada legalmente no llegaba a los 15 millones.

La organización tenía una filial en Alemania, desde donde replicaba la misma operativa ilícita. Esta delegación permitía ampliar el alcance del negocio a escala europea y facilitar la gestión de grandes cantidades de efectivo, aprovechando diferencias normativas en el ámbito de los pagos.

El entramado implantaba medidas específicas para proteger la identidad de sus clientes, muchos de ellos vinculados a grandes plantaciones de marihuana. Estas medidas incluían sistemas de entrega indirecta, ocultación de las direcciones finales y uso de intermediarios para la recepción del material. Los responsables y empleados eran plenamente conscientes del destino ilícito de los productos suministrados y participaban activamente en la gestión de los pedidos, la fijación de precios y la logística de la distribución.

Infiltración en el tejido económico de organizaciones criminales

En una rueda de prensa este miércoles en Barcelona para explicar la operación, el subinspector de los Mossos d’Esquadra Marc Bayon ha destacado que le dan un “especial valor” porque han desarticulado un “nodo de distribución de una segunda capa que acredita la infiltración en el tejido económico del país de organizaciones criminales dedicadas exclusivamente a suministrar a organizaciones de cultivo masivo y del narcotráfico”.

 “Las fuerzas de seguridad estamos intentando hacer de muro de contención ante la realidad de que el cultivo masivo de marihuana no solo implica las plantaciones y sus derivadas, sino el ingente volumen económico que generan estas organizaciones y que, en un sistema capitalista, les da poder de infiltración económica y de adquirir otros potenciales riesgos que afectan a todas las capas de nuestra sociedad”, ha insistido, para añadir: “Este iceberg, que ahora analizaremos en profundidad, nos permitirá ver la magnitud de toda esta estructura”.

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