El Foro Judicial de Tarragona ya ha entrado, ahora sí, en fase de obra. Después de más de 20 años de espera, reformulaciones y proyectos encallados, las máquinas han empezado a trabajar en el solar de la calle Guillem Oliver, donde se levantará la futura gran sede judicial de la ciudad. Se trata de una infraestructura largamente reivindicada y, a la vez, de una operación que debe permitir concentrar en un único espacio casi todos los servicios de justicia que hoy están dispersos por Tarragona.
Durante la visita de inicio de obras, el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, ha remarcado que el proyecto entra ya en un punto de no retorno. De hecho, el calendario con el que trabaja el Departamento sitúa el final de la obra a finales de 2028, mientras que la entrada en servicio del edificio está prevista para 2029.
Un único edificio para acabar con la dispersión judicial
El gran objetivo del Foro Judicial de Tarragona es poner fin a la actual fragmentación. Ahora mismo, los servicios judiciales están repartidos en ocho sedes diferentes, además de otras dependencias del Departamento. Con el nuevo equipamiento, toda esta actividad quedará reunida en un solo complejo.
Así, el nuevo edificio acogerá los tribunales de instancia de Tarragona en los ámbitos civil, familia, mercantil, social, contencioso-administrativo, instrucción, violencia penal y menores. También irán la Audiencia Provincial, la Fiscalía, el Registro Civil, los servicios territoriales del Departamento, espacios para abogados, procuradores y graduados sociales, el Instituto de Medicina Legal, la Biblioteca de la Audiencia y el Archivo Provincial.
Por lo tanto, el salto será notable. Tarragona pasará de los 19.000 metros cuadrados actuales repartidos en varios puntos a un equipamiento de cerca de 40.000 metros cuadrados. Además, se trasladarán más de 700 funcionarios, con una previsión de crecimiento incorporada al propio diseño.


Un edificio pensado para crecer
El proyecto contempla una parcela total de 9.197 metros cuadrados. En cuanto al foro propiamente dicho, tendrá unos 30.070 metros cuadrados sobre rasante y unos 7.050 bajo rasante, hasta llegar a una superficie global de 39.593 metros cuadrados.
El edificio dispondrá de planta sótano, planta baja y cinco plantas. Ahora bien, una parte importante de la cuarta planta quedará prácticamente vacía para permitir futuras ampliaciones. Dicho de otro modo, el complejo nace con reserva para absorber nuevos servicios judiciales y el aumento de población previsto hasta el año 2040.
Este margen de crecimiento era una de las prioridades del proyecto. La voluntad es que la nueva sede no se quede pequeña al cabo de pocos años, sino que pueda dar servicio con garantías durante las próximas décadas.
Más luz, más orientación y una justicia más cercana
Los arquitectos han defendido que el nuevo Foro Judicial de Tarragona no solo debía ser funcional, sino también representativo. El edificio se ha concebido con una imagen institucional potente, pero a la vez con una experiencia más amable para la ciudadanía.


En este sentido, el proyecto apuesta por un gran atrio central, espacios abiertos, transparencia, luz natural y circulaciones muy claras. El objetivo es que cualquier usuario pueda orientarse con facilidad en un equipamiento de grandes dimensiones. Por ello, el inmueble se distribuirá en tres cuerpos y separará claramente los recorridos de la ciudadanía y de los trabajadores para evitar cruces innecesarios.
Además, desde el Departamento se ha insistido especialmente en la importancia de los circuitos internos para que, por ejemplo, las víctimas no tengan que encontrarse con los agresores. Por lo tanto, el diseño quiere combinar tres ideas: eficiencia, proximidad y respeto institucional. Es decir, un edificio serio, pero también más humano.
94 millones de euros y dos grandes fases de obra
La ejecución se hará en dos grandes etapas. La primera fase, centrada en la estructura, tiene un presupuesto de unos 23,5 millones de euros con IVA incluido. La segunda fase, que se solapará con la primera para acortar plazos, está valorada en 70,5 millones. En total, la inversión asciende hasta los 94 millones de euros.
Según se destacó durante el acto, es la inversión más importante que realiza actualmente el Departamento de Justicia en Cataluña. Además, se enmarca en un momento de transformación de la organización judicial, con la implantación de los tribunales de instancia y nuevos modelos de funcionamiento.
Veinte años de obstáculos hasta llegar a la obra
La historia del proyecto explica, en buena parte, la carga simbólica del acto. El primer concurso se ganó en 2007 y el proyecto se entregó en 2009, pero la crisis lo detuvo. Incluso antes, ya existió la idea de ubicar el palacio judicial en el espacio donde hoy se encuentra El Corte Inglés.
El presidente de la Audiencia Provincial de Tarragona, Joan Perarnau, recordó que cuando llegó a Tarragona, en 2003, ya se le hablaba de una construcción inminente. Más de dos décadas después, el proyecto ha acabado reformulado de arriba abajo para adaptarse a la normativa técnica, a los criterios de sostenibilidad y a la nueva estructura judicial.
Qué pasará con las sedes actuales
Otra de las cuestiones relevantes es el destino de los espacios que hoy ocupa la justicia en Tarragona. La mayoría de estas sedes son de alquiler. Por lo tanto, cuando el traslado al nuevo Foro Judicial de Tarragona sea una realidad, la Generalitat simplemente dejará estos arrendamientos, con un ahorro aproximado de 1,3 millones de euros anuales.
En cuanto a los inmuebles en propiedad, el futuro todavía no está definido del todo. Es el caso de la cárcel y del Palacio actual, dos piezas que continuarán abiertas a decisión cuando, en el año 2029, las diferentes dependencias de justicia hayan culminado el traslado a la nueva sede.
En definitiva, Tarragona empieza a ver moverse un proyecto que parecía eterno. El Foro Judicial de Tarragona quiere poner orden a la dispersión, ganar espacio, mejorar el servicio y preparar la ciudad para las próximas décadas. Y, después de más de veinte años encallado, ahora el mensaje es claro: esta vez, las obras ya han comenzado de verdad.








